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Guía · · 4 min de lectura

Cambiar la bañera por un plato de ducha: paso a paso y qué tener en cuenta

Es la reforma de baño más pedida y una de las que más se intenta hacer por cuenta propia. Te contamos cómo se hace de verdad, en qué orden y dónde suelen aparecer los problemas.

Baño reformado con ducha a ras de suelo, mampara fija y mueble de madera suspendido
Imágenes de ambiente generadas con IA. Las fotos de nuestras obras son siempre reales.

Cambiar la bañera por un plato de ducha gana espacio, hace el baño más cómodo y lo vuelve mucho más seguro para personas mayores o con movilidad reducida. Es un trabajo de uno a tres días si no hay sorpresas, pero tiene un punto crítico que decide si la ducha durará años o acabará filtrando agua al vecino de abajo: el desagüe y la impermeabilización.

1. Mide antes de comprar nada

  • Hueco de la bañera: lo habitual son 160 o 170 × 70 cm. Los platos se fabrican en esas medidas y también se cortan a medida en los de resina.
  • Posición del desagüe actual: el plato tendrá su propia válvula; si no coincide, habrá que mover la tubería.
  • Altura disponible bajo el suelo: decide si el plato puede ir a ras de suelo o tiene que quedar elevado.

2. Elige el tipo de plato

Tipo Ventajas A tener en cuenta
Resina extraplano Se corta a medida, antideslizante, aspecto de piedra El más habitual hoy; elige uno con buena clase antideslizante
Acrílico o porcelana Económico, fácil de limpiar Medidas estándar, menos opciones de acabado
De obra (enrasado) Continuo con el suelo, sin escalón Necesita altura para la pendiente y una impermeabilización perfecta

Para un baño de uso diario, el plato de resina extraplano es la opción que mejor equilibra precio, seguridad y facilidad de colocación.

3. Retirar la bañera

Se cortan agua y luz del baño, se desmonta la grifería, se rompe el faldón (el frente alicatado de la bañera) y se saca la bañera. Las de hierro fundido pesan más de 100 kg y casi siempre hay que romperlas para sacarlas. Al retirarla suelen aparecer azulejos sueltos y paredes sin alicatar por detrás: es normal y hay que contar con ello.

4. Desagüe y pendiente: la parte crítica

El agua tiene que llegar a la bajante por gravedad. Se recomienda una pendiente de al menos un 1–2 % en la tubería, sin contrapendientes ni codos innecesarios. Si el desagüe antiguo es de plomo o está en mal estado, es el momento de cambiarlo: después quedará tapado por el plato.

Un plato a ras de suelo exige bajar la válvula, y eso a veces no es posible sin picar el forjado o sin altura suficiente en la bajante. Si no hay altura, el plato queda unos centímetros elevado, y no pasa nada.

Zona de ducha impermeabilizada con lámina y bandas de refuerzo antes de colocar el plato

5. Impermeabilizar

Antes de colocar el plato se aplica una lámina o membrana impermeabilizante en el suelo de la zona de ducha y subiendo por las paredes, con bandas de refuerzo en las esquinas y alrededor del desagüe. Es invisible cuando el baño está terminado, pero es lo que evita filtraciones. Es el paso que más se salta quien lo hace por su cuenta.

Plato de ducha de resina blanco enrasado con el suelo y sumidero cuadrado

6. Colocar y nivelar el plato

El plato se asienta sobre una base firme (mortero o adhesivo, según el fabricante), bien nivelado para que el agua vaya al desagüe y no hacia la puerta. Después se sella el perímetro con silicona sanitaria y se prueba con agua antes de alicatar.

7. Paredes y grifería

La zona donde estaba la bañera queda sin azulejo hasta la altura del antiguo borde. Hay dos opciones: buscar piezas iguales (difícil en baños de hace años) o revestir de forma distinta la pared de la ducha, con un porcelánico de gran formato, que queda como algo buscado. Es buen momento para cambiar la grifería por una columna de ducha o un termostático, y para llevar la toma a la altura correcta.

8. Mampara

Fija (tipo «walk-in»), corredera o abatible. Se mide cuando el plato y el revestimiento están terminados, nunca antes. Vidrio templado de 6 u 8 mm y tratamiento antical para que sea fácil de limpiar.

¿Lo puedo hacer yo mismo?

Si tienes experiencia en fontanería y alicatado, sí. Pero conviene ser realista:

  • Un error en la pendiente o en la impermeabilización no se ve hasta meses después, cuando aparece una mancha en el techo del vecino.
  • Romper una bañera de hierro y sacar los escombros es un trabajo pesado que necesita contenedor o sacos de escombro y gestión de residuos.
  • Si el edificio tiene bajantes antiguas, mover el desagüe puede complicarse.

Si prefieres que lo hagamos nosotros, mira cómo trabajamos en reformas de baños en Valencia. En obras como el baño de Picanya o el de la calle Tres Forques la ducha quedó a ras de suelo, sin escalón.

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